CUESTIONES BÁSICAS DE ECONOMÍA

0000000000000000000000000000Algunos documentos para entender con perspectiva histórica parte de los antecedentes de la crisis actual:

Informe Anual del Banco de España, 2007, pp. 119-123

La Administración Pública del S. XXI. José Barea Tejeiro. “Cinco Días”: 29 de marzo de 2008

El Gobierno presenta un nuevo paquete de medidas económicas. “El Mundo”: 19 de agosto de 2008

Los expertos opinan sobre la actitud del Gobierno ante la crisis. “abc.Finanzas.com”: 9 de septiembre de 2008

Zapatero no propone más medidas contra la crisis económica (II). “El Mundo”: 10 de septiembre de 2008

Intervención Presidente en Congreso de Diputados: 10 de septiembre de 2008

Isabel Rodríguez-Tejedo: resumen de la crisis económica. “El Debate de Navarra”: 6 de septiembre de 2008

INDICADORES ECONÓMICOS: LAS VARIABLES FUNDAMENTALES

En general, creo que todos somos conscientes de cuáles son los objetivos que persiguen la economía. Para los más despistados, se puede decir que las ciencias económicas tratan de estudiar cómo administrar los recursos escasos para producir bienes y servicios y distribuirlos entre la población. Si un recurso es lo suficientemente abundante, como el aire, no es necesario economizarlo.

Pero, ¿cómo medimos si esta economización es correcta? Es decir, ¿cómo se mide si la evolución de una Economía determinada va por buen camino o no y cuándo y cómo tendremos que ponerle solución? Para saber cuál es el estado actual de una economía, existen unos indicadores llamados variables fundamentales que muestran el estado actual y si es necesario ponerle remedio o no.

Cuando notamos un cierto malestar físico, nuestro cuerpo nos da señales de que algo no marcha bien. Acto seguido nos ponemos el termómetro y, como marca 39º, sabemos que tenemos fiebre e intentamos ponerle remedio tomando medicamentos o, en ocasiones, simplemente metiéndonos en la cama.

El sistema económico tiene bastantes similitudes con el cuerpo humano. Las fiebres representan las crisis económicas, los medicamentos son las políticas económicas y los termómetros son los indicadores económicos o variables fundamentales. Es decir, cuando la economía tiene fiebre (crisis), los políticos intentan ponerle remedio mediante la ingesta una serie de medicamentos (políticas económicas) para curarla basándose en la información que les proporcionan los termómetros (indicadores o variables fundamentales).

Pero no solo existen similitudes entre la economía y el cuerpo humano cuando nos encontramos enfermos. Por ejemplo, nos gusta hacer deporte y estar en forma, pero sin embargo si hacemos todos los días deporte es muy posible que acabemos exhaustos cuando termine la semana o incluso puede que acabemos rompiendo algún músculo o fibra. Por esto, es importante que nuestro cuerpo también descanse.

Lo mismo sucede con la actividad económica. Cuando la economía hace una gran cantidad de ejercicio (mucho gasto y producción), puede llegar un momento en el que se note muy cansada (aumento de precios), o bien llegue a romper alguna parte de su cuerpo (que explote alguna burbuja). Y, de nuevo, esta señal es proporcionada por los indicadores económicos o fundamentales.

La economía tiende a fluctuar al alza y a la baja, lo que se conoce comúnmente como ciclos económicos. Habrá momentos en los que la economía necesite un impulso (cuando la actividad económica sea baja), mientras que en otros necesitará un enfriamiento (cuando se esté produciendo más de la cuenta). Todo ello, de nuevo, basándose en la información proporcionada por los fundamentales.

¿Cuáles son las principales variables fundamentales?

Existen multitud de variables macroeconómicas que nos informan acerca de la situación económica general. Si estas variables las estudiamos por separado, no solo no nos trasmitirán información fiable, si no que puede dar la sensación de estar transmitiendo una información que no es real.

Algunas de estas variables fundamentales son:

  • El Producto Interior Bruto (PIB) muestra el valor monetario de los productos y servicios producidos en nuestro país en un período de tiempo determinado. En general, su cálculo se representa como evolución con respecto al período anterior y muestra cuál ha sido la caída o incremento de la producción con respecto al período anterior (generalmente, trimestral). Cuando el PIB cae durante dos trimestres consecutivos, se puede decir que el país en cuestión ha entrado en recesión.
  • La tasa de desempleo muestra cuál es la proporción de trabajadores que están buscando trabajo y que no lo encuentran con relación a la población activa. Es, sin duda, la variable más conocida por todos ya que es la que más directamente nos afecta a nosotros como ciudadanos.
  • La tasa de inflación representa cuál ha sido el incremento o decremento del nivel general de precios en una economía en función de una cesta de la compra compuesta por los productos representativos de una familia cualquiera. Cuando los precios suben (bajan), se reduce (aumenta) el poder adquisitivo de los ciudadanos.
  • El tipo de interés representa el precio del dinero; es decir, el precio que habrá que pagar por él tras pedir un préstamo o un crédito. Como cualquier otro bien, se demandará tanto más dinero cuanto más bajo sea su precio (o su tipo de interés) y viceversa.
  • El tipo de cambio muestra cuál es el precio de una moneda con respecto a otra. Cuanto más bajo sea su precio, más baratos serán los productos con respecto al exterior y por tanto, mayor demanda habrá de ellos, equilibrando de esta manera la balanza de pagos del país.

Estas son las principales variables fundamentales y, aunque hay muchas más, en ellas es en las que, mayoritariamente, se basan los Gobiernos para instrumentar la política monetaria. Y, al igual que cada enfermedad requiere un antídoto diferente, también las economías necesitan instrumentos diferentes para mejorar su situación.

INFLACIÓN Y MASA MONETARIA EN CIRCULACIÓN

Seguro que muchos de vosotros os habéis preguntado alguna vez: si los Bancos Centrales de los Estados son los encargados de crear el dinero, ¿porqué no le dan a una manivela para crear más, para de esta manera aumentar los ingresos y no preocuparse tanto de reducir los gastos? Desde luego que es una pregunta muy lógica, ya que a simple vista parece razonable pensar que si creamos dinero podemos acabar con los problemas económicos de un plumazo.

Nada más lejos de la realidad. Desde luego, el dinero en circulación aumentaría, pero eso no quiere decir que todos de repente seamos más ricos. Es más, aunque parezca una contradicción, la creación indiscriminada de dinero podría aumentar la pobreza.

¿Qué ocurriría si le damos vueltas a la máquina para crear dinero?

Si aumenta el dinero en circulación, lógicamente aumentará la renta disponible que nosotros tendremos para comprar bienes, y por tanto aumentará la demanda de éstos. Las empresas, por lo general, producirán la misma cantidad de bienes, u ofrecerán los mismos servicios, por lo que, por la ley de la oferta y la demanda, hará que aumente el precio del bien o servicio. Esto es lo que, en términos económicos se denomina inflación.

Además, como sabrás, la riqueza no se reparte de igual manera entre todos los ciudadanos de un país; si una persona no aumenta su renta acorde a la subida de los precios, hará que se reduzca su poder adquisitivo, al encarecer los productos y servicios, y por lo tanto aumentará la pobreza general del país. De cara al exterior esto hará que el valor de la moneda sea menor.

Entonces, ¿qué límite hay?

Para que lo entiendas mejor, te lo explicamos mediante un poco de historia económica. Hace un tiempo, cada billete en circulación estaba respaldado por una pequeña parte de oro de las reservas que tenía el Banco Central del país que emitía la moneda; es decir, no debería haber más dinero en circulación que la correspondiente cantidad en oro en poder del Banco Central, y por tanto el valor del dinero dependía de esto. Si, para la misma cantidad de oro en poder del Banco Central, se aumentaba la cantidad de dinero en circulación, éste perdía valor.

Veámoslo con un ejemplo:

Imagina un país que tiene su dinero en circulación respaldado por oro. El Banco Central posee 10 Kilogramos de oro , y el dinero en circulación es de 10.000 monedas. Por tanto, cada Kilogramo de oro respaldará 1.000 monedas, o lo que es lo mismo, cada moneda estará respaldada por 1 gramo de oro. Si el Banco Central decide aumentar este dinero hasta 11.000 monedas, cada kilogramo de oro respaldará 1.100 monedas, o 0,9 gramos de oro respaldarán una moneda;es decir, menos cantidad de oro respaldará cada moneda, o lo que es lo mismo, esa moneda ha perdido valor.

En la actualidad, esto no sucede, el dinero no se encuentra respaldado por ningún activo, como puede ser el oro, pero la idea es la misma. Los billetes y las monedas son el medio de pago asumidos por todos nosotros como válidos, y las empresas aceptan entregar sus bienes y servicios a cambio de ellos. Por tanto, parece lógico pensar que para que una moneda no pierda valor tiene que estar respaldado por la cantidad de bienes y servicios que la sociedad puede producir, o lo que es lo mismo, el PIB. Por encima de esto, se producirá inflación, y la moneda perderá su valor.

Es por todo esto, por lo que las autoridades monetarias, en nuestro caso el Banco Central Europeo, entidad emisora del Euro, no deben crear dinero indiscriminadamente, si no que atendiendo a las necesidades de cada país para controlar así la inflación.

LOS CICLOS DE LA ECONOMÍA

Decía Antonio Machado que todo pasa y nada queda, y también que lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. Y razón no le faltaba al poeta. Nada en la vida es para siempre, y eso nos ofrece una perspectiva fascinante que nos augura que lo que vivimos hoy no tiene por qué ser igual que lo que viviremos en un futuro.

La economía, como todo en la vida, pasa por una serie de rachas, que técnicamente se llaman ciclos. Y esos ciclos de la economía conviene comprender cómo se forman, cómo evolucionan y cómo se transforman. Precisamente porque nada es para siempre y porque todo ciclo desemboca en una situación diferente a la anterior.

Todos hemos oído hablar de auges, estancamientos, recesiones, depresiones, crisis, recuperaciones. Son momentos y fases de los ciclos de la economía. En sí, el principio de los ciclos económicos es muy simple. Todo lo que sube acaba por bajar, y cuando ha bajado del todo comienza de nuevo a subir. Y vuelta a empezar, que para algo son ciclos.

Lo que ocurre es que en economía las cosas no siempre son (de hecho, rara vez son) blancas o negras y mucho menos matemática pura. Si las cosas fueran tan sencillas, quizás se podrían modificar fácilmente y a voluntad. Pero no. Lo que trae de cabeza a los economistas es laindeterminación de los ciclos, el cuándo habrá cambio de fase, el dónde fijar cada punto de inflexión.

Y esa dificultad que sufren los economistas hasta el punto de no ponerse de acuerdo entre ellos viene dada por la abundancia de causas que repercuten en la creación de cada momento de la economía. Y además esas causas interactúan entre sí de forma diferente dependiendo de cuál sea el momento de la economía en el que nos hallemos.

Pongamos un caso práctico. Ahorrar o comprar. Si ahorramos nuestro dinero no compramos cosas, y si compramos cosas no ahorramos nuestro dinero. Bien, de acuerdo. Nosotros, como ahorradores inteligentes que aspiramos a ser, sabemos que en el equilibrio está la virtud, pero ahora estamos poniendo casos extremos para comprender por qué se precipitan los cambios.

En un caso extremo, si decidimos ahorrar todo nuestro dinero no compraremos nada, y eso se trasladará a la economía. Por el contrario, si lo compramos todo ayudaremos a que se expanda la economía, pero a costa de no ahorrar dinero, lo que tampoco parece demasiado recomendable, ¿verdad?

Esto tiene que ver también con variables como la inflación y el desempleo. Mientras aumente la inflación y se reduzca el desempleo estaremos en una fase de recuperación, habrá consumo y bonanza económica hasta llegar a la fase de auge, cuando hablaremos de pleno empleo. Pero a partir de ahí, tras producirse un cierto estancamiento, la economía comenzará a decaer, el consumo bajará influido por el desempleo y por la expectativa de que los precios caigan, y estaremos en una fase dedepresión.

Y así hasta llegar a la crisis, donde todo el mundo necesita vender pero no tiene quien le compre por falta de recursos y de expectativas. Y no, no se trata de que los bancos centrales emitan más dinero.Ya vimos que eso podía generar inflación pero no necesariamente empleo. Esta fase suele acabar con una renovación del capital, que ocasiona creación de empleo e inflación, recuperación, y vuelta a empezar.

Esto es un esquema de lo más pulcro y limpio. Pero en cada una de esas fases, cada uno de los factores que intervienen interactúa con el resto de una forma que no siempre es posible de determinar claramente y mucho menos de prever a tiempo. Por eso cuando se habla de ciclos de la economíamás que buscar el momento concreto en que cambiarán las cosas se trata de comprender al poeta: lo nuestro es pasar haciendo caminos sobre la mar.

Y mientras lo hagamos, estaremos trabajando por que la economía fluya.

Los estabilizadores automáticos

Todos, en mayor o menor medida, hemos tenido que afrontar situaciones sentimentales realmente difíciles de controlar y que han modificado nuestro estado de ánimo de manera automática, tanto para bien como para mal. Es lo que sucede cuando somos o no somos correspondidos por la persona que nos gusta, por ejemplo. Pues bien, lo mismo sucede con la economía.

Un momento pero, ¿la economía puede enamorarse o tener sentimientos? Bueno, esto es algo que aún no se ha podido probar empíricamente pero más bien me refería al hecho de que la economía modifica su estado de ánimo y, por tanto, su comportamiento en función de la situación actual. Son los llamados estabilizadores automáticos.

Cuando el Congreso aprueba los Presupuestos Generales del Estado, lo que en realidad está aprobando es el conjunto de ingresos y gastos que el país va a tener en un momento determinado, por lo general un año. La mayoría de las partidas este presupuesto se basan en decisiones explícitas que tienen impacto en el conjunto de la población y que, por lo general, dependen de la situación de la economía.

Sin embargo, hay ciertos elementos de este Presupuesto que no dependen de una decisión explícita o de un cambio de Ley por parte del Gobierno, y que aumentan o disminuyen en función de la coyuntura económica, por eso son automáticos. Se llaman estabilizadores (o desestabilizadores) porque reaccionan en sentido anticíclico, es decir, en sentido contrario al ciclo económico, deprimiendo la actividad económica durante las expansiones e intentando imprimir un cierto dinamismo durante las recesiones.

Quizá esta haya sido una explicación un tanto técnica pero, seguro que con un ejemplo lo entiendes mejor. Supongamos que Juan es despedido de su trabajo. Como ya no trabaja, no solo no va a cotizar a la seguridad social y a pagar IRPF, si no que además va a recibir la prestación por desempleo. Es decir, cuando un trabajador es despedido se produce un doble efecto de menores ingresos para el estado (al dejar de pagar los impuestos y cotizaciones del trabajo) y mayores gastos (al tener que pagar al ciudadano su correspondiente prestación).

En este caso, la prestación por desempleo actúa como estabilizador proporcionando al trabajador una renta que ha perdido por haber sido despedido. Si no hubiese prestación por desempleo, Juan se vería obligado a reducir su demanda de productos y servicios por disponer de menor renta (que, en ese caso, sería nula) hasta que, al menos, encuentre otro trabajo o le toque la lotería.

Del mismo modo, los estabilizadores pueden llegar a ser desestabilizadores en épocas expansivas. Cuando la situación económica vuelve a ser positiva y Juan es contratado por otra empresa deja de percibir la prestación por desempleo y vuelve a cotizar y a pagar impuestos. Con el tiempo, y si la situación económica continua siendo positiva, tendrá que pagar cada vez más impuestosproporcionalmente a su renta, haciendo que los ingresos del estado aumenten y, de paso, evitando que una situación de expansión acabe provocando una inflación descontrolada.

Los impuestos y prestaciones: los estabilizadores automáticos por excelencia

En general, son los impuestos y las prestaciones sociales las que hacen las veces de estos estabilizadores. Los más comunes son:

  • El impuesto de la renta sobre las personas físicas: un aumento de renta repercute directamente sobre la cuantía de la base imponible sometida a gravamen, es decir, la parte a la cual se va a aplicar el tipo impositivo correspondiente para calcular el importe a pagar. Cuando la renta aumenta, la parte que cada contribuyente tendrá que pagar será mayor, incluso más que proporcional si se pasa de un tramo a otro, lo que en principio debería servir para reducir el consumo y, por tanto, enfriar la economía.
  • El impuesto de sociedades: las empresas tienen que pagar un porcentaje de sus beneficios al Estado, que en España se sitúa en el 35%. Cuando los beneficios son bajos, la contribución de las empresas será menor, ayudando de esta manera a las empresas a mejorar su situación.
  • El subsidio por desempleo: ya lo hemos mencionado en el ejemplo anterior. El hecho de que el estado garantice una parte de la renta que los trabajadores tendrían de no haber dejado de trabajar permite mantener una cierta renta disponible para que la demanda no se vea resentida negativamente.

En general, todos estos estabilizadores cumplen una serie de requisitos, al reaccionar inmediatamente ante cambios en el nivel de la actividad económica, tener una importancia relativa dentro del PIB o tener un rendimiento flexible, en el sentido de que el cambio porcentual de ese rendimiento sea superior al de la renta.

Y, evidentemente, todos estos fenómenos tienen su efecto dentro de la economía de un país o una región, como la Unión Europea. Entender cómo funcionan debería ser una prioridad para todos los Gobiernos que, por lo general, deberían cuidar que no causa ningún tipo de problema para la economía.

Las infraestructuras públicas: un buen indicador del grado de desarrollo de un país

Me encanta salir a correr por los parques. Ya solo el hecho de poder respirar aire fresco y ver a otras personas con los mismos intereses que yo me hacen evadirme del estrés laboral diario. Y creo que, como yo, mucha otra gente disfruta del bienestar que le proporciona un parque de diversas formas: llevando a los niños a jugar con los columpios o a la pelota, haciendo barbacoas o simplemente pasando un buen rato hablando con sus amigos.

Pero claro, el parque, los columpios o las barbacoas no siempre han estado ahí, al igual que no lo han estado tampoco ni las carreteras, ni las vías del tren, ni siquiera muchos de los árboles que pueblan nuestra ciudad. En la mayoría de ocasiones ha sido el estado el que ha puesto a disposición de sus ciudadanos estos servicios; es decir, es el estado el que ha financiado mediante impuestos lainversión pública.

Sin la inversión, no hay progreso

En general, aunque no hayamos estado nunca allí, cualquiera de nosotros sabemos que la mayoría de países africanos son subdesarrollados y, por tanto, más pobres que los países de nuestro entorno. Sin embargo, ninguno de nosotros debería saber tal cosa, ya que ninguno tenemos información de los principales indicadores económicos y, aunque la tuviésemos, no sabríamos cómo interpretarla.

Entonces, ¿cómo podemos saber que son países pobres si nunca hemos estado allí ni tampoco tenemos información verdaderamente fiable? Pues bien, la respuesta es sencilla: por sus infraestructuras. Cuando vemos un documental en televisión de un país centroafricano vemos carreteras sin asfaltar, farolas medio caídas y viviendas sin electricidad y mucho menos teléfono o Internet.

En definitiva, cuando vemos un proyecto de infraestructura, como un largo puente colgante, un tren de alta velocidad o un centro comercial de última generación y capaz de autoabastecerse desde un punto de vista energético, percibimos ese país como desarrollado, y como subdesarrollado en caso contrario. Es decir, el desarrollo o subdesarrollo de un país depende de la inversión que, en el caso de las infraestructuras, suele ser inversión pública.

Pero es que, además, nuestra vida sería totalmente diferente sin estas inversiones. Si no hay carreteras, no podríamos tener vehículos ya que no podríamos desplazarnos en ellos y tendríamos que utilizar un carro movido por caballos como en la antigüedad. Tampoco podríamos cocinar ni utilizar Internet, ya que no existiría ninguna central de producción energética, y así con casi cualquier acción cotidiana que se nos pueda ocurrir.

En definitiva, sin la inversión, también llamada formación bruta de capital fijo, nos tendríamos que retrotraer a las épocas de las cavernas. De ahí que tal concepto tenga una importancia esencial dentro de la economía de un país, hasta el punto de formar parte del cálculo del PIB nacional.

¿Cómo influye la variación de la inversión pública en la economía?

Hay un consenso bastante fuerte entre los economistas en que la variación del gasto destinado a inversión pública, como por ejemplo el destinado a obra pública (carreteras, puentes, etc) tiene unnotable efecto sobre la economía.

La razón es sencilla. Imaginemos que la Comunidad de Madrid decide sacar a concurso la construcción de un nuevo proyecto de ingeniería civil, un nuevo túnel en la M-30, para mejorar las comunicaciones de la capital y descongestionar el tráfico. En un primer momento, son varias las empresas que pujan por el proyecto pero, finalmente, la Comunidad de Madrid decide adjudicárselo a la que lo hace con un precio más barato, por valor de 200 millones de euros.

La empresa constructora, viendo la complejidad del proyecto, necesita contratar varios ingenieros de puertos y caminos y bastantes más peones de los que tenía en plantilla en ese momento para acometer la obra civil. Es decir, la construcción de este nuevo túnel ha logrado aumentar la producción de la empresa constructora y, por tanto, ha logrado reducir el desempleo.

No solo eso; al disponer los nuevos trabajadores de mayor renta, consumirán más, lo que redundará en un mayor empleo, que a su vez, redundará en un mayor consumo y así sucesivamente. A este efecto se le denomina multiplicador keynesiano, en honor al célebre economista inglés de principios del Siglo XX, John Maynard Keynes.

Aún así, existen otras teorías económicas que creen que un aumento de gasto público, al provocar unasubida de los tipos de interés, reduce la demanda de inversión y por tanto, enfría de alguna manera la economía.

Sea como fuere, el caso es que un aumento o reducción de gasto público y, más concretamente, de la inversión pública tiene efectos claros y evidentes sobre la actividad económica general. Desde luego, de lo que no cabe duda es que la construcción o mejora de infraestructuras tiene un efecto beneficioso para todos nosotros como ciudadanos.

Educación financiera

Decíamos el viernes que el 46% de los españoles reconocen no haber recibido educación financiera, y no nos resistimos a extender a nuestros lectores la prueba que llevó a 11.000 europeos a demostrar sus conocimientos básicos sobre economía y finanzas, una formación necesaria para la vida cotidiana pero que no se imparte en las escuelas.

Hoy, recogemos algunos datos más sobre la Encuesta Internacional de Hábitos Financierosrealizada por la consultora TNS para el Grupo ING y recuperamos también las preguntas que te ayudarán a saber cómo andas de educación financiera. ¿Te animas a participar?

Toma un papel y un lápiz y ve eligiendo una por una las respuestas que consideres que son correctas. Sólo hay una opción válida para cada pregunta. Al final, tienes las respuestas acertadas. ¡Suerte!

Cuestionario sobre competencias y educación financiera

1.Supongamos que tienes 100 euros en una cuenta de ahorro con un tipo de interés anual del 2%. Después de 5 años, ¿cuánto tendrías en la cuenta si dejaras crecer tu dinero?

a) Unos 102 euros
b) Unos 105 euros
c) Unos 110 euros
2.Imagina que el tipo de interés de tu cuenta de ahorro es del 1% y la tasa de inflación es del 2% anual. Pasado un año, cuánto podrías comprar con el dinero que tienes en esta cuenta?

a) Más que hoy
b) Exactamente lo mismo que hoy
c) Menos que hoy
3.Si aumentan los tipos de interés, ¿qué pasa normalmente con los precios de los bonos?

a) Aumentan
b) Disminuyen
c) Se mantienen como estaban
4.Una hipoteca contratada a 15 años normalmente requiere pagos mensuales más elevados que una hipoteca a 30 años, pero la suma de intereses que se pagan mientras el préstamo está en vigor es inferior.

a) Verdadero
b) Falso
5.Por una misma cantidad de dinero, una persona puede jugar a uno de los siguientes sorteos de lotería. La Lotería A paga un premio de 200 euros con una probabilidad de ganar del 5%. La Lotería B paga un premio de 90.000 euros con una probabilidad de ganar del 0,01%. En cualquier caso, si la persona no gana, no recibe nada. ¿Qué lotería paga la suma más alta?

a) Lotería A
b) Lotería B
c) Las dos loterías pagan la misma cantidad
ɐ ‘ɐ ‘q ‘ɔ ‘ɔ :sɐʇɔǝɹɹoɔ sɐʇsǝndsǝɹ

Las respuestas de los encuestados

Estas que has respondido son preguntas estándar que se usan en encuestas y estudios a nivel internacional para determinar cuál es el nivel de competencias que tenemos los ciudadanos en educación financiera. ¿Quieres saber cómo fueron los resultados globales de esta encuesta, pregunta por pregunta? Aquí tienes los resultados de los 11.000 ciudadanos consultados en 11 países de la Unión Europea: Alemania, Austria, Bélgica, España, Francia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, Reino Unido y Turquía.

Materia Aciertos Errores NS/NC
1 Tipos de interés 79% 11% 10%
2 Inflación 75% 9% 16%
3 Bonos 25% 38% 37%
4 Hipotecas 54% 24% 22%
5 Riesgo y rendimiento 41% 27% 32%

Por países, se observa que el nivel medio de conocimientos financieros es bajo. Es muy común la opción de tres preguntas acertadas, destacando Francia por encima de la media. En el caso de España, sólo el 27 % de los ciudadanos que respondieron al cuestionario acertaron todas las respuestas, y en cuestionarios acertados al 100%, la primera posición se la lleva Turquía.

Resultados de la encuesta

Y es en Turquía precisamente donde los ciudadanos que participaron en el estudio tienen una mejor opinión de sus propios conocimientos financieros, mientras en Francia la mayoría de los encuestados creen que sus conocimientos deben de ser similares a los de sus compatriotas. Los italianos son los que más desconfían de su propio nivel en formación financiera.

Resultados de la encuesta

Pero como para todo hay solución, siempre tenemos la opción de mejorar nuestros conocimientos sobre esta materia. Sin ir más lejos, la motivación de En Naranja es ayudar a sus lectores con información y consejos para que cada uno pueda aprender a tomar sus propias decisiones como consumidor inteligente.

La Encuesta Internacional de Hábitos Financieros es un primer paso para detectar dónde fallamos y así poder mejorar. Y a ti, ¿qué resultados te han salido en el cuestionario?

Fuente: ING DIRECT

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